lunes, diciembre 12, 2011

La dueña del muerto - Dahpne Viena

Dahpne Viena Oliveira. Lic. en Ciencias de la Educación y Humanidades, especialidad de Lengua y Literatura, Magíster en Gerencia Educativa estratégica. Actriz, directora de teatro, y cantante. Docente universitaria y jefe del Departamento de la facultad de Educación de la UNSM. Ha publicado en el compilado poético y narrativo "REZISTENCIA", 2009. Así mismo, en el cuaderno didáctico temáticos "Más allá de la Vida y la Muerte" César Vallejo- Plan Lector -2011.



LA DUEÑA DEL MUERTO

Eran las tres de la mañana, cuando sonó la alarma del despertador, hora en que Julián se acababa de enterar de que su padre había fallecido a causa de un paro cardiaco. Doña Sofía, la empleada de la casa, le encontró bocabajo en su cama, con las manos extendidas hacia atrás. El pobre no tuvo tiempo ni para voltearse.

—Es que la guadaña, espera por ti y si te encuentra ya no te perdona, como estés te agarra nomás —comentaba angustiada la mujer.

Julián, incrédulo, se levantó de la cama, buscó a su madre para pedirle explicación sobre lo que había escuchado. Ella no estaba. El cuarto tenía la luz prendida, doña Rosita debió de salir a llamar a los vecinos, quienes en momentos como esos, muy solícitos, acuden en apoyo de los que lo necesitan. En aquel momento el joven sintió que su sangre fluía con mayor rapidez, se estremeció, pero con gran impulso llegó hasta la puerta de la pequeña habitación en el que su padre yacía con los ojos abiertos, sin movimiento alguno.

Despacio se acercó hacia el lecho. De sus ojos, enrojecidos por el sueño, empezaron a caer gruesas lágrimas. No podía contenerse. Sacudió al patriarca y entre sollozos le dijo:

—Papá, levántate,.., despiértate por favor…, todavía no terminaste de contarme la última versión de las “Aventuras de Don quijote”… es injusto que te vayas tan pronto… apenas nos estábamos reconociendo, por favor no nos dejes.

Después de tanta súplica y aceptando lo ocurrido, enjugó sus lágrimas con un extremo de la sábana en el que dormía eternamente el infortunado.

Hacía muchos años que Julián no veía a sus padres juntos. Dos años tenía cuando se quedaron solos. Fue tanto el tiempo de separación, que al comienzo le costó aceptar verlos cerca nuevamente, digo esto, porque, el joven, con el rabillo del ojo observaba todos los movimientos del llegado en momentos en que se acercaba a su madre. Algunas veces se sentía extremadamente desconfiado del cumplimiento de tantas promesas que el hombre hizo para convencer a su progenitora.

Conforme fueron pasando los días, don Manuel, fue ganando la confianza de su hijo. Todas las noches los dos se pasaban conversando sobre “las aventuras del joven Manuel”, así titulaba a esos relatos; algunas de ellas parecían sacadas del cofre de los grandes inventos fantásticos, sin embargo, decía que todo lo contado era producto de su experiencia en el pasado. Innegablemente las dudas no se hacían esperar; empero, las fechas, los nombres de sus personajes, la ciudades donde ocurrían esos acontecimientos coincidían con el nombre de los pueblos o ciudades de la selva, espacios en el que siempre ocurrían los hechos, qué decir de la lógica de los sucesos, eran realmente sorprendentes; por ejemplo, aquella historia de dos amigos, quienes, por el cansancio, se quedaron dormidos en la playa, en el canto del río y que al despertarse, sorpresivamente una “bufea” estaba recostada en cubito dorsal, frente a ellos, esperando, ser apareada posiblemente, por algún otro animal. Los jóvenes al ver este cuadro, después de darse una mirada cómplice, recordaron algunas versiones populares, así que viéndose solos decidieron, poner en práctica a una de ellas. Rápidamente sacaron su pantalón, porque calzoncillo no tenían, y de uno en uno, Manuel y su amigo se subieron encima de la bufeita para poseerla. Ella no se negó, muy por el contrario, durante el acto se jadeaba de placer, emanando gritos agudos, pero muy bajitos, similar al que se propinarían una pareja de cerditos en el momento de su apareamiento, con la diferencia de que los alaridos de la delfín eran más suaves. Una vez satisfecha su curiosidad, concluido el acto, cruel fue la sorpresa de los muchachos, pues se dieron cuenta de que la pobrecita se había quedado muerta.

Asustados por lo ocurrido, sintiéndose culpables quisieron huir; pero su curiosidad y la osadía fue mucho más grande que les impulsó a comprobar la otra parte de la versión, la misma que consistía en cortarle el contorno de la vagina para luego colgarlo en el brazo como un brazalete, debajo de una de las mangas de la camisa, de esa manera constatarían si es verdad que cualquier mujer bonita caería rendida ante los encantos varoniles, por supuesto, ellos, según decía el aventurero Manuel, así lo hicieron y anduvieron, por mucho tiempo con la liga que hicieran de la vagina de la bufea, por todos los pueblos de la selva, conquistando a las damas más hermosas quienes, efectivamente, no se resistían a sus encantos, sobre todo de don Manuel.

Contando historias tras historias se pasaban horas conversando, tomando cafecito de olla acompañado de pan rosca que vendían en la bodega de doña Miriam; no se sabe si por eso, otros jóvenes, amigos de Julián, siempre le visitaban por las noches o quizá para escuchar esas espectaculares aventuras que el anciano no se cansaba de narrarlas cuantas veces le era posible. Una escalofriante fue aquella, que sucedió en una noche oscura de lluvia, truenos y relámpagos, mientras toda su familia ya se encontraba debajo del mosquitero, conversando de cualquier tema y cuando ya se iban a quedar dormidos, un maligno despistado fue a silbar ¡finnn!… alrededor de la casa de su madre, al oír ese sonido, el muy palomillo Manuel lo imitó con otro ¡finnn!… Apenas había terminado su osada intervención, esta vez, más cerca a la casa, volvía a sonar ¡Finnn!... Para no hacer notar su miedo, en un acto de intrepidez, corajudo, se puso de pie, agarrando su escopeta, que le servía para cazar, se escondió tras la puerta del tambo en posición de espera del tercer silbido para poder balear al maligno. En cuanto éste sonó, el valeroso hombre, hizo el disparo; entonces, el alma en pena, sin esperar un segundo más, sumamente asustado, según él, corrió por el monte silbando cuantiosas veces hasta desaparecer en la oscura noche de la selva frondosa. ¡Finnn!…, ¡Finnn!…, ¡Finnn!….

— ¿Cómo pues viejo te has ido para siempre si recién te empezaba a conocer? —preguntaba el joven muy desconsolado mirando al cielo.

De pronto, para la sorpresa de todos, una mujer con la barriga prominente, cabello largo, encrespado, boquita pequeña, muy oronda, con un sobre de manila en la mano, acompañada de un hombre bajito con cara de niño asustado, llegó a la casa donde se velaban los restos de don Manuel, a la par que decía:

— ¡Yo soy la viuda!, ¡yo soy la viuda!, ¡A mí me corresponde la herencia!, ¡Yo soy la única! —declaraba en voz alta.

Al escuchar estos gritos, los invitados al velatorio, mirándola con asombro, empezaron a murmurar, creando la atmósfera del zumbido de zancudos en toda la sala, hasta que, a una sola voz, se logró escuchar: “¿Y esta quién ya es?”

Algunos preguntaban, otros contestaban. Dos señoras de avanzada edad, que al parecer eran contemporáneas del viejo Manuel conversaban amenamente sin percatarse que Julián se encontraba de espaldas a ellas.

—Dicen que don Manuel… era un mujeriego… más de sesenta hijos ha tenido.

—Este hijo es el ultimito que ha podido hacer… cansado de andar con tantas mujeres, ya ha venido a buscarle a la pobre Rosita.

— ¿Para qué?… para que venga a morir aquí y sin un centavo ¿Qué herencia ya pues reclama esa mujer? —decía una de ellas.

—Ay no vecina, toda cosa nomás se sabe de este finadito, ahora ya vuelta se presenta disque su esposa; pero nunca se supo que era casado…

—Ya vuelta vecina —, dice la otra, ¿acaso te van a invitar? Estos hombres son terribles vecina.

Julián al oír la conversación de las dos ancianas se desconcertó unos segundos, luego sintió ira; pero se contuvo. Para no ser descortés y aclarar sus dudas decidió recibir a la señora que decía ser la esposa del difunto.

—Pase señora.

Después de verificar los documentos que la supuesta esposa llevaba en el sobre de manila, Julián dijo:

—Está bien, usted es la esposa… pero y este señor ¿quién es? —preguntó por el hombre bajito. Ella contestó:

—Él es mi marido, con quien tengo dos hijos y… eso a usted no le importa.

Sin pensarlo dos veces, Julián replicó:

—Está bien señora, legalmente usted es la esposa, llévese a su difunto que entre dos con su maridito le podrán velar y enterrar,... ¡lléveselo ahora! Ya que este muerto no me pertenece.
La mujer preocupada por el gran compromiso que significaba todo el ritual atinó a decir muy grosera:
— ¡Ay no joven, a mi no me importa el viejo, yo solo quiero la herencia!

martes, diciembre 06, 2011

Presentación de libros de Pucallpa



El Centro Cultural Rezistencia se complace en presentar los libros pucallpinos "El Hijo del hijo del Jefe" (novela), del autor Abraham Huamán Almirón, y "Mi pueblo Verde" (Investigación y crítica literaria), de los autores Ángel Hector Gómez Landeo, Walter Arturo Quispe Cutipa y Edwin Huamán Gómez. El encuentro será en la Casa de la Cultura - Tarapoto, sito en el Jr. Gregorio Delgado 340 (frente a la RENIEC), a partir de las 8:00 de la noche, en punto.

Convencidos del noble espíritu que mueve a la población sanmartinense y tarapotina, agradecemos de antemano a quienes apoyan con la difusión y a todos aquellos que se dignarán en acompañarnos.

Autor: ABRAHAM HUAMÁN ALMIRÓN Estudió Lengua y literatura en la Universidad Nacional San Luis Gonzaga de Ica y una Maestría con mención en Docencia superior en la Universidad San Marcos. Es profesor de la Facultad de Educación y Ciencias sociales de la Universidad Nacional de Ucayali. Es coautor del libro Literatura amazónica peruana. Pertenece al grupo literario Mi shuta kai, que en lengua sharanahua significa “vamos a hacer el amor”. Es integrante generacional del movimiento amazónico cultural y literario Kolpa.

Libro: El hijo del hijo del jefe, primera novela de Abraham Huamán Almirón, nos descubre un espacio geográfico y cultural inédito para las letras peruanas: el mundo de los sharanahuas, del río Purús, en Ucayali. Con estilo vivaz y directo, nos cuenta las peripecias de un profesor que se sorprende cada día en su convivencia con estos indígenas amistosos e inteligentes, lo que sin duda capturará la atención de los lectores.




Mi pueblo verde reúne investigaciones, crítica literaria, análisis de textos y una amplia muestra de literatura bilingüe amazónica, que lo convierte en un libro de sumo interés para comprender la situación actual y la nueva producción literaria en la Amazonia, principalmente en la región Ucayali, donde los autores se desempeñan como docentes de la Universidad Nacional Intercultural de la Amazonia Peruana.

lunes, noviembre 28, 2011

Sabores de mi tierra: presentación de libro


El centro cultural REZISTENCIA, le invita a la presentación del libro “Sabores de mi tierra”, del autor peruano Mardell Tello Pérez, que se llevará a cabo el día jueves 1 de diciembre, en los ambientes de la Casa de la cultura, sito en el Jr. Gregorio Delgado Nº 340 (frente a la RENIEC) –Tarapoto, a partir de las 7:30 PM.

Un gran honor es para los miembros de este colectivo, contar con su asistencia, por ello, le reiteramos a que nos acompañe y disfrute de este gran acontecimiento.

Cabe mencionar que la presentación y los comentarios del libro, estarán a cargo del comunicador, César Cárdenas Javier y de la Lic. Daphne Viena Oliveira.

Fortalecido y muy gustoso de haber llegado hasta usted, en nombre del Centro Cultural Rezistencia, se despide,




Mardell Tello es de Lamas. Ganador de los juegos florales el Tarapotino, y autor de un libro de poesía. Famoso por ser el creador de la prodigiosa bebida Zanku Zanku.
En esta oportunidad nos presenta un libro sumamente importante, sobre los orígenes en San Martín del Café, Indano y Cacao... Mardell también es un declamador por excelencia, y poeta, por eseo celebramos con este nuevo libro, toda su merecida traeyctoria... ¡Adelante Mardell! Tus amigos te auguramos el éxito que te corresponde.... ¡Y salud!

martes, noviembre 15, 2011

Café literario en Morales


El centro cultural REZISTENCIA, le invita a que nos acompañe a un gran “Café literario – artístico”, que se llevará a cabo el día Viernes 18 de noviembre del presente, en casa del Ing. Henry Saavedra Paredes, sito en el Jr. San Pedro Nº 426 – Morales (yendo de Tarapoto a Morales, a cuatro cuadras a la derecha de la I.E. 0032), a partir de las 7:30 PM.

Para los miembros de este colectivo, será un gran honor contar con su asistencia, por ello, le reiteramos a que nos acompañe y disfrute de este gran acontecimiento, que aparte de concentrar a diversos escritores y poetas de la región San Martín, contará con la intervención de reconocidos exponentes artísticos.

Cabe mencionar que esta actividad es totalmente gratuita.

Fortalecido y muy gustoso de haber llegado hasta usted, en nombre del Centro Cultural Rezistencia, se despide,


PD. Tocará la banda Al otro lado del silencio

___________________________________________________
No sabes cómo llegar??

martes, septiembre 20, 2011

Poemario: Estética de las revelaciones


[ESTÉTICA DE LAS REVELACIONES]
de Cromwell Castillo


Presentamos parte del poemario ESTÉTICA DE LAS REVELACIONES, trabajo editado por Cascahuesos Editores. En las próximas semanas se estará presentando en diversas partes del Perú.

El poemario está compuesto por cuatro partes: Agua, Fuego, Tierra y Aire; cada parte contiene 10 poemas...

Saludamos esta iniciativa y damos a conocer este maravilloso trabajo.

Sobre el autor:

Cromwell Castillo Cabrejos, (Motupe – Lambayeque – Perú, 1981). Miembro fundador del Grupo Literario Signos. Artista plástico y representante de El espacio del arte: Galería de arte contemporáneo, en Lambayeque. Ha obtenido algunos premios literarios. Es autor de Agua y Transfiguración o el sonido –poemarios incluidos en el libro Signos (Tiro de Gracia Editores. Chiclayo, 2007)–, ¿Dónde acaso es camino? –poemario incluido en el libro Demolición de los reinos (Sol Negro Editores. Lima, 2010)– y la plaqueta Fuego (Cinosargo Ediciones. Chile, 2010). Forma parte de la Colección de Nueva Poesía Peruana Cuervo Iluminado (Pájaros en los cables editores. Lima, 2010). Trabajos suyos han sido publicados en revistas impresas y virtuales de Perú, Venezuela, Chile, Argentina, Colombia, México, Brasil, Estados Unidos, España y Francia..


Obra (parte)

AGUA
Estoy bajo el agua
y los latidos de mi corazón
producen círculos en la superficie.
Milan Kundera


1
Esta vez
su disposición adquiere la forma de mi lenguaje,
es decir,
su aspecto se hace universal desde mi boca.
De todas sus posibles determinaciones,
aquí, en lo habitable,
sólo se espera su adaptabilidad;
después de esto,
quizá ella deba ser algo que no comprenda.
Pero lo no comprendido
se explica también a partir de mi desorden:
Silenciosa ventaja suya
la de enturbiar mi contenido.
Todo forma y se deforma
magníficamente
a partir de su espacio,
entonces,
de mi voz a lo insondable,
ella
es un poema
transmutando
sus abismos.

(...)


FUEGO
Al principio era el fuego ascendente
que encendía con una chispa las atmósferas,
chispa de ojos rojizos, chispa de triplicados ojos,
brusca como una flor.
Dylan Thomas


1
Más allá del grito furtivo, un sonido agita entre los árboles
el extravío de la lluvia o la peor sequía que abarcamos.

Como hierba de todos los campos la Poesía nace
y crece una tortura matutina a contraluz:
La sangre de los pájaros persistirá.

La ciencia del dominio es fuente ciega, revolución prosaica
que dibuja nubes funestas con su dedo en el aire.

Un ruido establece su soberbia con los días perdidos,
y por fin la noche larga
cae inexorablemente como una rutina gris.

Los ojos suceden al mismo hallazgo siempre.

Cómo sujetar los párpados al sueño
para adjudicarnos redención alguna entre la ceniza?

Cuerpos caen en toda esta trama de desconcierto
y de pronto el sol cada mañana nos lacera dos veces
frente a estaciones que sólo vomitan cadáveres de todos los reinos.

El hombre tiene el rostro poblado de solemnes amenazas
por eso la vida lo sujeta al escombro.

Entonces colisionan precipicios y me escondo de ti,
oh fuego interior, que nos despojas de sensatez ante el delirio.

El vacío es el mismo Poema perverso de las postrimerías.

Entregados al fragor supremo nada quedará.
Ni el estanque ni la cloaca sortearán más su vértigo
con alteración admisible en el mundo bajo.

Ni la chispa secreta de las piedras.
Ni el rumor del agua en los arroyos.

Ni esta hoja quedará
para agotar con indolencia nuestra dimensión insuficiente.

Revertiendo el contenido
volveríamos la agudeza al viejo oficio de decapitar profecías.

Ah, las profecías y su estirpe cósmica…

Como si al hombre no le bastara palpitar.

(...)


TIERRA
La mitad de mis amigos ha muerto.
Te haré unos nuevos, dijo la tierra.
Derek Walcott



1
Espera de agua.
Ruptura de fuego.
Dicotomía del trayecto.
La tierra provee equilibrio en su estación cardinal: Prolonga raíces y prodigiosos ramajes que adhieren frutos al azar de cara a la muerte. Pero el origen de ese desprendimiento no concibe integridad única: La bondad de la semilla ramifica su portento en la labranza, donde cada pensamiento sacude preguntas profanas bajo el sol desde una cabeza mal herida por el sueño. Somos rastro de todos los orígenes, por eso nuestro límite siempre será camino reducido. Paso en falso, infinitud o paso esquivo. La memoria no podría ser la vida que vivimos. Nada en teoría es muestra disponible. Superficie conductora de cráneos prematuros. Fe maldita: Coger el fruto y mordernos la mano.

Árbol / savia / nudo tensando historias.

[Mi cruenta peregrinación]: Prohibido tragar estaciones.

(..)


AIRE
Me cuesta bajar el poema del aire
allí donde me hundo con el plumaje vertical
de las palabras.
José Barroeta

1
¿Y si el aire falsea designios
y nos va disgregando por dentro?

Las palabras traducen
su impulso de náufrago.
Y no es evasión
ni huída ni alarido interminable
preguntar apariencias en terreno baldío.

Yo que lo he visto conmoverse
en su agitada modestia
de pronto asomo a las ventanas mi desencanto
y siento a bocanadas
el otoño que trae entre sus hojas.

Estamos fuera de lugar.

Nuestra orientación posee perfil desconocido:
Innegable rastro o elevación de astro girante:
No en vano toda caída libre ostenta arrogancia de cosmos.

domingo, septiembre 18, 2011

Presentación de libro: La perla del Huallaga


El Centro Cultural REZISTENCIA, se complace en presentar, este viernes 23 de setiembre, a partir de las 7 y 30 de la noche, en La casa de la Cultura - Tarapoto, la novela "La perla del Huallaga", del escritor peruano (nacido en Sauce), Juan Rodríguez Pérez.

Este trabajo literario, es el tercero que la editorial de este colectivo, hasta la fecha, viene publicando. En esta oportunidad, estarán a cargo de la presentación y comentarios, el novelista saposoino, parte de REZISTENCIA, Luis Alberto Ordóñez Sánchez, y Miuler Vásquez González.

La Casa de la cultura, administrada por nuestro amigo y aliado Christian Israel Marquina Alván, se encuentra ubicada en el Jr. Gregorio Delgado 340 - Tarapoto, frente a la RENIEC (adjuntamos plano de ubicación).


Del mismo modo, el sábado 24, Jorge Mesía Hidalgo, estará presentado este libro, en la ciudad de los tres pisos, Lamas. Al respecto, para mayor información, pueden comunicarse al 942928219, RPM *447339.

Esperando contar con su asistencia, se suscribe de usted:


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Sobre el autor:

Juan Rodríguez Pérez nació en Sauce - San Martín, el año 1952. Estudio la primaria en la selva y la Sociología en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. En sus escritos, tiene como temas centrales la nostalgia y el desarrollo de cada uno de sus personajes. Sus obras publicdas son: "Sinfonías de Ilusiones", 1995; "Nunca me han gustado los lunes", 1998; Sanguaza, 2006. Último, la novela "La perla del Huallaga".


lunes, septiembre 05, 2011

Antonio el grande y su Libro de Magia


El hombre más inteligente, audaz y erudito en todas las ciencias que habita en este planeta, es peruano. Se llama Antonio, y aunque es muy pequeñito y quién sabe si de hábitos sodomitas, jamás deja de ser perfecto, claro que no, ya lo diría un filósofo de iniciales CC: “¡ni el tamaño ni el esfínter tienen que ver con la intelectualidad que poseemos!”

Antonio, nació en un villorrio de la selva; pero tomando en cuenta que sus apellidos provienen del Ande, seguramente le costó adaptarse a estas tierras, por eso, cada vez que se refiere a su pueblito, para realzarlo y que no digan de él: “brutito es, no sabe”, con aires de europeo y no de andino, dice en sus trabajos: “Calicanto”, o “Bellacos”…; por supuesto lo hace con intención, para demostrar su bagaje cultural, porque eso sí, él sabe mucho y no va a permitir que ningún mortal le supere en conocimiento, ¡no, terrícolas inmundos!, ¡hasta sería capaz de dejar de lado el placer!

Al contraste de su tamaño, este hombre bien pudiera superar en grandeza al gran Alejandro Magno, o al insuperable Alan García, o, a su anhelo máximo y quimera de ensueño: el legendario Evo Morales. Pero no le interesa ser como ellos, por el contrario, quienquiera que llegase a conocerlo, ciertamente diría: “qué hombre más humilde y modesto”. En efecto, Antonio podría ser científico, o investigador, o lo que fuese; mas él ha decidido transmitir su conocimiento y genialidad, mediante la literatura. Es decir, para el vulgo común que no le conoce, o sea para todos los peruanos, es un pobre diablo que intenta vender sus libritos a las Instituciones Educativas.

Los otros, en cambio, los que le tenemos gran admiración, valoramos y nos atrevemos a compartir su gran aporte en mejora de la humanidad. Para muestra, de sus innumerables publicaciones, hemos tomado una que habla acerca de una fantástica trilogía y de un libro con el que se puede hacer magia, o algo así (es muy difícil entender, la verdad).

Bien, este libro está compuesto de alegorías que cualquier torpe no sabría cómo entenderlas. En la página once (Pág. 11), que es el inicio del primer capítulo, en el último párrafo, por ejemplo, se lee “los rosales cantan…”, “las quebradas y cascadas alumbran la noche…”. Uno podría rebatir y reírse mucho, ¡cómo demonios los rosales van a cantar, y qué es eso de que las quebradas y cascadas alumbran la noche!; sin embargo, en una mente tan prodigiosa, todo es posible. En la trece (Pág. 13), párrafo primero, la oración “Los corceles briosos trotan (…) por el heno cargando sueños”, supone una fantasía de ensueño, ficción, y de locura, porque en la selva no se produce heno; claro que para este Dios de nombre Antonio no hay límites. Ahí mismo (Pág. 13), a su vez, nos vamos adentrando en un mundo mágico, donde Atanué Carrel, la gran hechicera, aparece por primera vez. ¡No! ¡No! ¡Que no se piense en un travestido al leer este nombre! ¡Tampoco es un seudónimo apócrifo del autor! Humanos incultos, la belleza en la mente de Antonio, es andrógina; además él, si decidiera vestirse de mujercita (nunca se le ha visto con atuendos femeninos, desde luego, solo es una suposición), es muy probable que lo hiciese con orgullo y a la vista de todos, sin avergonzarse. Se cree lo anterior, porque con sus escritos pasa algo parecido: lo que deba decir, lo dice, ¡ni que fuera un pasquinero!

No cabe duda, es un genio, por eso en el mismo párrafo de la página trece, el personaje principal, Augusto, “conoce la forma de hacer que vuelva al mundo real”, ¿qué vuelva quién?, se pregunta uno, y la respuesta es intuitiva, ambigua pero clara, ¡no faltaba más carajo! ¡Cómo ya todo lo va a decir el autor! Y luego, en la siguiente línea, la hechicera usará un “pasaporte”, uno imaginario y sin sellos, se supone.

En el siguiente párrafo, aparecen los “faunos y duendes, unicornios blancos y negros, sirenas, otorongos…”; o sea, los personajes clásicos de Europa y de la antigua Grecia, aunados a los de la Selva peruana, se han trasladado a Anchoajo, el lugar donde se desarrolla la historia. ¡Impresionante!

En el penúltimo párrafo (seguimos en la Pág. 13), leemos “de un celeste claro de nubes de colores”, una cacofonía muy bella, genuina, por supuesto escrita adrede. Y “celeste”, el color favorito del autor que está presente en más de diez (10) oportunidades en todo el libro, encaja a la perfección con tanta belleza.

Al llegar al segundo párrafo de la página catorce (Pág. 14), uno puede hasta colapsar de tanta ternura. Refiriéndose a Augusto, leemos: “en un sueño de ángel, de querubín exactamente”; y más abajo, refiriéndose a las rosas, en el último párrafo: “brotaban en botones de luz en la mano de Dios…”. Un mortal común, sin duda, jamás va a estar a su nivel, primero porque sus frases son muy poéticas y hermosas, y segundo, porque a pesar de incluir en sus escenarios a los seres mitológicos y clásicos de casi todos los continentes, también habla de ángeles, querubines, y hasta de Dios. ¡Qué hombre tan inteligente! ¡No me cansaré de repetirlo!

Lo que se observa, además, es una intencionada manía de escribir la palabra “pero”, desde luego con el objeto de embellecer cada párrafo. Hasta la página veintitrés (Pág. 23), nueve páginas A-5 en realidad porque hay algunas imágenes, “pero” se escribe veinte veces. En la página veintiocho (Pág. 28), cuatro veces…, y así en todo el libro, más de quinientas veces (514 exactamente). Es decir, descontando las imágenes y las páginas del prólogo, e índice, por página, “pero” se escribe tres veces.

En todas, absolutamente todas las páginas de este excepcional libro, uno se encuentra con la belleza creativa del autor y con figuras literarias nunca antes vistas, de colección. Sería muy agobiante hacer una reseña de todos los pormenores, aunque vale la pena mencionar algunos. Sobre la historia en sí, queda decir que es exageradamente inédita, tanto, que Antonio en una vida pasada, la escribió en unos manuscritos que nunca publicó pero que llegaron a las manos de un tipejo llamado Michael Ende; este subnormal, tomó aquellos escritos, cambió algunas cosas y entonces, “La historia interminable”, que es una historia de trama muy parecida a la de Antonio, se convirtió en una época en un libro muy difundido. Por supuesto que nuestro escritor peruano ha mejorado esa historia del pasado y ahora nos deleita con su Libro de Magia. Y no podemos esperar menos del escritor más querido de la región San Martín (aunque ya se dijo que nadie le conoce), que ha publicado mil (sí, mil, la exorbitante cantidad de mil) ejemplares de esa bella composición poética, narrativa, ensayística, etc., etc., de indispensable lectura para todo ser humano ansioso de conocimiento. Al paso que va, Vargas Llosa y otros nobeles de literatura, tendrán que empezar a rendirle pleitesía.

La editorial, una de nombre San Marcos, sabedora de la grandeza de este ícono de la literatura universal, no ha tomado en cuenta ninguna variación del castellano ni se ha fijado en los aparentes horrores ortográficos, con justicia claro, ¡a un hombre de su calaña (no, no, a un hombre de su valía), no se le puede increpar absolutamente nada!

viernes, septiembre 02, 2011

Carta abierta a Radio Tropical

 

Carta abierta a Radio Tropical deTarapoto: Luz de nuestros ojos.

Te escribo Radio Tropical porque cumples 50 años y porque tengo un deber moral contigo de contar todo lo que significas para los tarapotinos/as desde el día en que naciste en medio de la sencillez y la candidez con la que convivía nuestro pueblo. Un día que nos contabas que existían otros mundos, otros sueños, otras vidas.

Bajo un sol del Mediodía, saliste al aire y bien que te esperamos, Lamas fue notificada de este acontecimiento, por eso a la hora indicada salieron a sus patios con sus espejuelos para mirarte de cuerpo entero y no te vieron, pues, en los pequeños aparatos de radio de las casas tú ya sonabas triunfante. Desde aquel entonces, te convertiste en la compañera inseparable de nuestro diario vivir. Y nosotras estudiantes del quinto de secundaria no estábamos ajenas, a esta situación llamada progreso. Por mucho tiempo fuiste la única que nos informabas y nos tenías al tanto de todo lo que acontecía en el ámbito local, nacional e internacional. Qué maravilla. Te metiste en todo, actuaste de anfitriona, de moderadora, de conciliadora y hasta de recadera, cuando dabas los mensajes de saludo y felicitación en cada onomástico o cuando los viajeros se ausentaban y se despedían….

Cómo no recordar los lindos programas románticos: ”Al filo de las nueve” de César Augusto Salinas, cuando sonaba el: Nuestro amor es una bendición de Dios y no puede existir pareja tan feliz como nosotros dos….y cómo nos sentíamos aludidas porque quizá estábamos viviendo nuestro primer amor.
Tantos recuerdos vienen a mi mente, cuando mandábamos mensajes nosotras mismas a la promoción 61 del colegio Ofelia Velásquez, que en esa época se llamaba Santa Rosa por decisión afectiva y unilateral de la directora, doctora Aurea Torres Plascencia de Díaz.

Bueno, en las épocas de llamamiento al Servicio Militar Obligatorio, como tú sabes Tropical, allí nuestros muchachos más pobres eran levados y de hecho salían Aptos, y el temblor de las angustiadas madres ante la espera de los resultados que tú misma te encargabas de propalar seguidos de los mensajes de despedidas que era imposible de contener las lágrimas porque alguno de los nuestros estaba entre el contingente de sangre. La famosa pieza musical: Ya me voy a otras tierras lejanas a un país donde nadie me espera….Qué dolor ver a las madres congregadas en algún lugar esperando que pasara el camión recolector con su valiente carga humana, partiendo hacia Yurimaguas y de allí en lancha llegar a Iquitos, para luego ser ubicados en las diferentes Guarniciones. Oh Dios Santo, todo lo que hiciste. Cómo no recordar a ese joven locutor que hipnotizaba con su voz al auditorio, Juan Eduardo Gonzáles Inga, que hoy lucha por su vida tratando de ganarle a la adversidad, como tú luchaste un día que las llamas pretendieron aniquilarte, pero de allí te saliste cual ave fénix que de las cenizas se levanta. Imploramos al Dios de la vida que también a Juan Eduardo le dé una nueva oportunidad.

Qué más decirte Tropical, que sigues batallando, sigues en la brega Cotidiana , como ayer, como antes. Nacieron muchas colegas tuyas, pero tú te metiste tan hondo en nuestros corazones que muy al margen de nuestras voluntades no te pueden desbancar.

Mi querida Radio Tropical, por esas canas que ya peina tu frente, por el recuerdo imperecedero de don Juan Pablo Mori, tu Padre, Ricardo Mori Cavero, el popular RIMOCA, tu hermano mayor y por todos los que hicieron de ti el personaje más querido de todos los tiempos, desde el fondo de mi alma te digo: Felicidades en tus Bodas de Oro Hermosa Radio Tropical.

Te amo.

Ethel Linares Lozano de Cotrina
CENTRO CULTURAL REZISTENCIA
TARAPOTO

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