Leyendas cortas La mujer de las grandes pezuñas

Leyendas cortas La mujer de las grandes pezuñas

Una amiga a quien yo aprecio mucho me contó una de esas leyendas cortas de provincia que nunca podré olvidar. Se trata de una sencilla historia que comienza con una linda mujer a la que todos los hombres del condado pretendían.

Éstos por más que lo intentaban, no conseguían una respuesta afirmativa de la joven. Es decir, dicha mujer nunca tuvo planes de casarse. Los años pasaron y su bello rostro se arrugó notablemente.

Aquellos ojos llenos de vida, ahora sólo eran un par de pupilas secas esperando la llegada de la muerte. La gente del pueblo decía que aquella dama había hecho un pacto con el diablo para no envejecer, Más como no pagó el precio correcto, el demonio la castigó convirtiéndola en una mujer fea, jorobada y malhumorada.

Lo cierto es que ninguna de estas hipótesis era la verdadera, ya que lo que le ocurrió a ella es que una vez se topó con una bruja sumamente malvada, quien al ver la hermosura de la muchacha la hechizó de una manera terrible.

Su rostro seguiría siendo angelical hasta que cumpliera los 40 años. Después de ahí iría decayendo hasta que su cara fuera igual a la de la hechicera. Ahí no acaba la maldición, puesto que para que la joven jamás encontrar el amor, la bruja hizo que los pies de esta se convirtieran en un par de horrendas y grandes pezuñas.

Es por esta razón que la gente que la veía caminar por las calles del pueblo, invariablemente la veía ataviada con faldas largas e inclusive zapatos cerrados para no causar temor.

La pobre mujer no pudo aguantar más su sufrimiento y un día en el que sentía gran depresión, subió a lo alto del monte y se colgó de un árbol. De esa manera el corazón de la mujer de las grandes pezuñas dejó de latir para siempre.