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jueves, 25 de octubre de 2012

Publicaciones: A la luz de la luna



Autora: Gilma Arévalo Bartra

Solamente quien ha contemplado la luna, es capaz de entender y expresar con claridad los sentimientos más íntimos que otros tienden a olvidar, porque en el mundo moderno lo que cuenta es la impaciencia por lo que vendrá, la huida hacia el futuro, el olvido de uno mismo.  

Tu poemario, Gilma, es la descripción de un lago, tan semejante al río de tu infancia, allá en el Perú, selva adentro; un lago que palpita en el fondo de estos poemas, que como un espejo te devuelve la imagen de la madre, aquella mujer, frágil, tierna, humilde, generosa y soñadora; tan añorada más allá del tiempo y del espacio, pero a la vez tan cercana a través de la fragilidad, la ternura, la humildad, la bondad de estos versos.  

Después de unas cuantas noches de plenilunio, pletóricas de vida y luz, viene la luna nueva y con ella llega la oscura noche, con sus sombras y sus ángeles caídos.  

Y entonces por el cielo del horizonte se enfila otra vez el claro de luna que hay en ti y que te hace proclamar: Entre tú y yo; porque no importa el mal que otros pueden habernos hecho, porque el perdón nos hace más libres; porque a pesar de los oscuros fríos invernales, presentimos el calor de otra primavera que nos hace revivir con savia nueva la gratitud a la vida y al amor que nos libera de cualquier dolor y nos suaviza las heridas; pero tú, Gilma, que has caminado en solitario y has atravesado tantas noches sin luna, sabes muy bien lo que quiere decir disfrutar del primer rayo de sol del día y del encanto del ave en pleno vuelo, en la serena belleza del azul de un cielo claro y brillante. No, no estás para lamerte las heridas, no pides piedad sino que ofreces comprensión, combates la tristeza con ternura, la injusticia con esperanza; recuerdas y olvidas al mismo tiempo; haces del dolor un pequeño canto a la vida, porque la vida también es padecimiento.  

Los antiguos ofrecían sacrificios humanos en señal de agradecimiento; tú, Gilma, desde tus sacrificios, haces palabras de agradecimiento a la vida.  No dejes nunca de añadir versos a los versos y vida a la vida y, gracias Gilma por dejarnos compartir versos y vida en esta noche de plenilunio.  


(  Jordi Esstrada)//

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