domingo, junio 23, 2013

Personaje ilustre: José Martí

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Vida (1853-1895)

Por todos reconocido como el "Apostol de la revolución cubana", este insigne patriota continental, ensayista profundo, brillante y encendido orador, es el gran precursor también del modernismo que después abanderó el gran Rubén Darío. Defensor de nobles causas, soldado de la revolución cubana, para ejemplo y vergüenza de oportunistas corruptos, fue un sincero y auténtico poeta que en todas sus vivencias supo unir la teoría con la práctica. Si quisiéramos resumir la personalidad de José Marti en tres palabras, diríamos: Amor, Patriotismo y Niñez-Ternura. Vivió y murió en su ley. Y su poesía es un testimonio de esos avatares.

Estaba convencido que los males y tribulaciones de Cuba eran debido a los errores y abusos del gobierno español. Ante estas injusticias, dedicó su vida –más de 28 años– a una incesante lucha revolucionaria contra el yugo español. Fundó la revista "Patria Libre". Editaba el periódico "Siboney", nombre con el que se le conocía entonces al indígena de Cuba.
Fue apresado y condenado a seis años de trabajos forzados. La pena se le conmutó y cambió después por el exilio. 
A los 18 años fue deportado a España; allí estudió leyes en las universidades de Madrid y Zaragoza.

Regresó por México, Venezuela, Guatemala. Viajó a Estados Unidos.

Siempre en contacto con huidos y refugiados cubanos, visitó literatos, políticos y agrupaciones populares.

En el remanso de una mentirosa y falsa independencia, retornó a Cuba. Tenía razón: La cosa solo fue de una paz temporal. La lucha continuó y dos años más tarde fue deportado otra vez a España, de donde huyó para instalarse en Nueva York, desde donde preparó una insurrección armada. Había formado el partido revolucionario y editaba la revista infantil "La edad de oro".

En uno de los reiterados desembarques –el 19/05/1895– en Dos Ríos, durante una refriega, fue abatido por una fuerte descarga de metralla por soldados españoles.


Obra poética

Como fue de sincero en sus actos, lo fue en su poesía y en su recto proceder, siempre presto a vivir y expresar el ideal; el valor de la amistad y la lealtad trasunta esta conocida rima:

Cultivo una rosa blanca
en junio como enero
para el amigo sincero
que me da su mano franca.

Y para el cruel que me arranca
el corazón con que vivo,
cardo ni ortiga cultivo;
cultivo la rosa blanca.

"Aborrezco las palabras que no van acompañados de actos", escribió, por eso su poesía son versos y problemas rayando la belleza, amor e ideales.

Ampliamente conocido como el poeta de la sencillez; "Mi interés –decía– es poner el sentimiento en formas llanas y sinceras. La belleza de la frase ha de venir de la propiedad y nitidez del pensamiento en ella envuelta".

De "Versos sencillos", Darío dice: "La sencillez de Martí es la de las cosas más difíciles", a lo que Gabriela Mistral agrega: "La sencillez de Martí no es nunca primarismo, es decir, facilidad del primer plano y ahorro de hondura". Esa sencillez nada tiene de simple. No es espontánea; la ha sido laboriosamente  esculpida, con sencillez de artesano. Esos cuidados observamos en los versos llenos de candor y pujanza dedicados a su pequeño hijo, y publicados como "Ismaelillo".

Por las mañanas
mi pequeñuelo
me despertaba
con un gran beso.

Puesto a horcajadas
sobre mi pecho
bridas forjaba
con mis cabellos.

Ebrio él de gozo,
de gozo yo ebrio,
me espoleaba,
mi caballero:
¡qué suave espuela
sus dos pies frescos!
¡Cómo reía
mi jinetuelo!

¡Y yo besaba
sus pies pequeños,
dos pies que caben
en sólo un beso!

La poesía del gran poeta de Cuba fue el fruto de una concepción estética democratizadora, basada en la comunicación con el pueblo. Afirmaba: "La poesía es a la vez obra del bardo y del pueblo que la inspira":

Yo soy un hombre sincero
de donde crece la palma,
y antes de morirme quiero
echar mis versos del alma.
Yo vengo de todas partes,
y hacia todas partes voy:
arte soy entre las artes,
en los montes, monte soy.

Yo sé los nombres extraños
de las yerbas y las flores,
y de mortales engaños,
y de sublimes dolores.

Yo he visto en la noche oscura
llover sobre mi cabeza
los rayos de lumbre pura
de la divina belleza.

Alas nacer vi en los hombros
de las mujeres hermosas:
y salir de los escombros,
volando las mariposas.

Usó de las rimas, el romance, y en sus "Versos libres" también el endecasílabo, pero la claridad y espontaneidad de siempre como él mismo lo expresa en estos versos:

Si ves un monte de espumas,
es mi verso lo que ves:
mi verso es un monte, y es
un abanico de plumas.

Mi verso es como un puñal
que por el puño echa flor:
mi verso es un surtidor
que da un agua de coral.

Mi verso es de un verde claro
y de un carmín encendido:
mi verso es un ciervo herido
que busca en el monte amparo.

Mi verso al valiente agrada:
mi verso, breve y sincero,
es del vigor del acero
con que se funde la espada.

"Así como cada hombre trae su fisonomía, cada inspiración trae su lenguaje –afirmaba–. Amo las sonoridades difíciles, el verso escultórico, vibrante como la porcelana, volador como un ave, ardiente y arrollador como lengua de lava… No zurcí de este o aquel, sino zanjé en mí mismo. Van escritos no en tinta de academia, sino en mi propia sangre…"  "Versos libres", arranques viriles y hondas y resonantes armonías. Veamos la sencilla elegancia en los octosílabos de los siguientes cuartetos de "La niña de Guatemala", donde el "cuento" describe el trágico desamor de una traición amorosa:

Quiero a la sombra de un ala
contar este cuento en flor: 
la niña de Guatemala
la que murió de amor.

Eran de lirios los ramos;
y las orlas de reseda
y de jazmín; la enterramos
en una caja de seda...

Ella dio al desmemoriado
una almohadilla de olor;
él volvió, volvió casado;
ella se murió de amor.

Iban agarrándola en andas
obispos  y embajadores,
detrás iba el pueblo en andas
todo cargado de flores.

Se entró de tarde en el río,
la sacó muerta el doctor,
dicen que murió de frío,
yo sé que murió de amor.

Y Luis Alberto Sánchez, precisa: "Fue musical antisolemne, con un gongorismo espontáneo que rompía lo estirado del verso castellano… Pocos han escrito con más sencilla elegancia que él… Sus versos tienen una precisión y una ingenuidad prístina".


Obras: Poemas, epistolario, estudios críticos, históricos y políticos: "Las dos polémicas"; "Nuestra América"; "La república española ante la revolución cubana"; "Versos sencillos"; "Ismaelillo"; "Versos libres"; "La flor del destierro"; "Amor con amor se paga" (teatro); Revista infantil "La edad de oro".

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