martes, agosto 17, 2010

Carlos Maktangrunaka - Reflexiones en mis 72

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Carlos Valles Reátegui, más conocido como Carlos Maktangrunaka: Soy del Perú: también del departamento de San Martin, y asimismo de la ciudad de Lamas. Según mi madre, de infante y de niño fui un querubín; de veterano me veo más feo que Polifemo; aunque para las que me quieren de verdad y para las que me necesitan por la guita, sigo siendo atractivo. He nacido por la voluntad de mis padres y una ves que me descubrí nacido, maravillado que quedé. Estoy vivo hasta hoy porque la vida me ha gustado y me gusta aún, y porgue mi aura, que la tengo dentro de mi, me ha protegido y me protege. Descubrirme escritor ha sido mi gran alegría; alegría que se multiplicó a la hora que mi pluma se reveló polifacética. Gracias a ello, puede la variedad alimentar mis labores de pequeño escritor.



¡Cuántas cosas he dicho de la vida!
Por ejemplo
que es un portento
y, a la vez, una gran cojudeza

Sabemos cómo empezamos
encerrados en un vientre
Sabemos cómo terminamos
ejecutados por la muerte
y encerrados como empezamos

La vida es un gran enigma
Te engendran como un "por si acaso"
Es decir
ignorando quién serás
cómo serás
cómo vivirás
cómo morirás
Pero te engendran como una gran incógnita
que, más después, debe revelarse bien

Una vez nacido
no es una obligación "crecer"
La vida puede vivir
pero no valer nada, porque no viniste
obligado a ser algo
¡¡¡Qué cojudeza que somos!!!

La vida puede ser una opción frustrada
por eso muchos viven
tan sencillamente como han nacido

El hombre, porque abandonado
fuera echado aí mundo
sin jefe ni proyectos elaborados
Y porque por eso para imponerse y sobrevivir
tuvo que convertirse en poderoso "agente geográfico"
En un portento

La naturaleza vive sin el hombre
El hombre muere sin ella
Empero, porque él es una enfermedad
Cancerígena atacando a la naturaleza
¡¡¡Qué cojudeza que somos!!!

Contemplo mi pasado
donde estuvieron mis esperanzas largas
donde estuvo mí futuro
que llegó hasta hoy

Miro "mi adelante"
que ya lo tengo encogido
pero es el valor que me mantiene
y me mantendrá vivo

Los setenta y dos años han sido un rato
porque he vivido
pensando como que mi vida
dependiera de mí
y no de una voluntad natural
que limita y determina, tiránicamente
la existencia de todos

La vida
¡Por qué la vida!
¿Fue necesaria que hubiese?
¿Á quién sirve la vida?
¡No sé qué es la vida!
La vivimos como propia
y nos la quitan como si fuera robada

¿Es la vida una maldición?
Si lo es, no hubiera podido librarme de ella
¿Por qué tuvo que haber?

¿Qué es la vida?
¿En qué sirve?
¡Ah!, en sólo vivir para vivir y rivalizar
¡¡¡Qué con poquísima tarea hemos llegado!!!
Por eso ella es como un mando
subalterno con irrelevante
tarea que desempeñar
Por todo lo cual el hombre, al final, "vuelve"
sin rendir cuentas a nadie
¡¡Qué cojudeza que somos!!

He vivido impuesto por la naturaleza
¿Y qué es lo que hice?
Algo de lo grande que hubiera querido hacer
y nada que me satisface plenamente
Sin embargo, evaluarme es tarea de otros

La vida parece valer un comino
Lo evidencia el modo tan simple
como, a veces, la perdemos

La vida te abre un camino
La muerte te lo cierra

La vida no es una obligación
Es una ocasión
Para vivir como se quiere

La vida no es una mercancía vendida
Es un préstamo
Para utilizarlo como nos parece
y para devolverlo a la fuerza

La vida es una imposición
que debes hacerla marchar
Y que pone en prueba
El empuje de tu condición

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2 Opiniones a Carlos Maktangrunaka - Reflexiones en mis 72

Anónimo
16:09

Bueno, la vida para el autor ha sido dura, trájica, sin sentido, no comparto su idea, su sentido fatalista..

09:47

Muy bien amigo Carlos. Esperamos que sigas produciendo siempre!!!

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